El fabuloso Parque Nacional en la Patagonia con el árbol más viejo de la Argentina

El fabuloso Parque Nacional en la Patagonia con el árbol más viejo de la Argentina

2026-04-20
El Alerce Abuelo impresiona por la altura y el tamaño de su tronco. Para llegar a conocerlo hay que hacer una travesía que incluye navegación y caminata en el bosque. Un dato sorprendente y muy poco conocido es que el árbol más viejo de la Argentina y el segundo del mundo se encuentra en un fabuloso Parque Nacional en la Patagonia. Tiene 2.630 años, su altura supera los 50 metros y el diámetro de su tronco llega casi a los 3 metros.
Este árbol récord es el Alerce Abuelo, que está ubicado en la provincia de Chubut, y ocupa el segundo puesto entre los más viejos del planeta, sólo superado por un ejemplar de Pinus longaeva, en los Estados Unidos.
El longevo árbol se encuentra en el corazón del Alerzal Milenario del Parque Nacional Los Alerces y pertenece a la especie Fitzroya cupressoides, conocida por su crecimiento extremadamente lento y por la resistencia de su madera. Estos dos factores son las causas de su prolongada vida.
Para visitar este árbol emblemático de la Patagonia hay que hacer un viaje con ciertas dificultades: se debe atravesar distintos sectores del Parque Nacional en una excursión que combina pasarelas, caminatas y un tramo de navegación.
Este viaje para aventureros comienza en la pasarela que cruza el río Arrayanes, donde desemboca el Lago Verde. Desde ahí se debe caminar un kilómetro hasta Puerto Chucao. Allí se aborda un catamarán que navega por el lago Menéndez hasta llegar a un bosque en el que los alerces conviven armoniosamente con arrayanes, lianas y orquídeas silvestres, cerca del río Cisne.
El árbol más viejo de la Argentina no se puede tocar
Como el acceso está restringido, los visitantes deben contemplar la belleza del majestuoso Alerce Abuelo a la distancia, sin poder tocarlo. Esta medida se tomó para preservar el entorno y no poner en riesgo la subsistencia de este ejemplar récord.
Los visitantes deben someterse a un proceso de desinfección antes de iniciar la excursión y pueden acercarse hasta un metro de distancia del árbol. Allí toman fotos y reciben información de parte de los guías especializados del Parque Nacional.
Para calcular la edad del Alerce Abuelo se utilizó la técnica de los anillos del tronco. Cada año de vida queda registrado en dos capas, una es de la primavera y la otra del otoño. Fue necesario hacer una perforación controlada hasta el centro del tronco y extraer una varilla de madera para realizar la comprobación biológica.
Sus más de dos milenios de vida le permitieron convivir con numerosas generaciones de arrayanes, cóndores y huemules. Las comparaciones respecto de su tiempo de vida impactan: nació antes que el cristianismo.
La humedad persistente del bosque andino, donde se registran lluvias de 4 mil milímetros al años, protege a este árbol que en la base tiene un tronco de 2,80 metros de diámetro y llega a los 57 metros de altura (similar a un edificio de 18 pisos).
En el Alerce Abuelo la vida transcurre más lento: sólo crece un milímetro por año. Su madera, rojiza y fuerte, resiste a la putrefacción. Por eso se la ha utilizado para casas, techos y durmientes de ferrocarril. Su ubicación lo protegió de la mano del hombre y pudo mantenerse de pie a lo largo de los siglos.
El icónico árbol patagónico se hizo conocido recién hace cien años, cuando el botánico tucumano Miguel Lillo dejó registro fiel de su existencia. Impresionado por su tamaño, intuyó que podía encerrar un enorme valor histórico por su antigüedad extraordinaria y pidió que fuera protegido. Logró convencer a las autoridades de esa necesidad y así continuó sobreviviendo.
Décadas después se lo empezó a estudiar y pudo determinarse su edad. Desde entonces las medidas de seguridad se hicieron más fuertes, impidiéndose el acercamiento. Un cartel colocado cerca de su tronco cuenta la historia del segundo árbol más viejo del mundo que recibe a miles de visitantes y asombra a todos por su longevidad y belleza.


WEMHONER Surface Technologies